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En un trastorno de ansiedad, la evolución dependerá de qué tipo de trastorno se trate y de cuánto tiempo hace que este se da. También es importante la intensidad de la ansiedad.

A menudo la agorafobia evoluciona durante años de forma crónica. Las personas con agorafobia suelen tener una marcada conducta de evitación y un alto nivel de ansiedad anticipatoria. Esto conduce a veces a que los afectados no salgan de casa. También las fobias sociales pueden, si no se tratan, volverse crónicas y llevar a que la persona se aísle completamente del exterior.

En las fobias específicas como el miedo a volar o el miedo a las arañas, el diagnóstico depende del momento de inicio de la enfermedad. Las fobias adquiridas en la infancia desaparecen en la mayoría de los casos sin tratamiento. Cuando estas aparecen más tarde, a menudo permanecen durante más tiempo. En los trastornos de pánico se pueden dar periodos en los que los ataques de pánico ocurran con mayor o menor frecuencia. El trastorno puede permanecer durante años con mayor o menor intensidad. También el trastorno de ansiedad generalizada puede durar años o décadas si no se trata.

A menudo no es el miedo en sí lo que peor perciben los afectados, sino lo que se relaciona con él. El hecho de evitar determinadas situaciones puede reducir considerablemente la calidad de vida. Sobre todo en casos de trastornos de ansiedad de larga duración, algunas personas tienen que dejar de ir al trabajo. A veces el trastorno de ansiedad puede llevar al alcoholismo o al abuso de fármacos.

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