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Si se sospecha de la existencia de una depresión resulta imprescindible llevar a cabo conversaciones detalladas: solo así, el médico o psicólogo pueden determinar cuántos y qué indicios de la depresión se dan en cada caso. Las llamadas directrices para realizar las entrevistas sirven como guía durante la charla. Además hay una serie de cuestionarios disponibles para registrar si hay síntomas de una depresión y su alcance.

Así, el diagnóstico de “depresión” se dará si:

  • Se dan dos de los síntomas clave (estado de ánimo abatido, pérdida de interés, tristeza, disminución de la iniciativa).
  • Otros dos síntomas como trastornos del sueño, miedos o dificultades en la concentración.
  • Estos síntomas se dan desde hace al menos dos semanas.

La información recogida durante el diagnóstico permite determinar la gravedad y forma de la depresión:

  • Dependiendo del número de síntomas, estaremos ante una depresión ligera, moderada o grave.
  • Si solo se dio una única fase de molestias depresivas, estaríamos ante lo que se denomina un episodio depresivo.
  • Si dichos episodios se repiten, estamos ante un trastorno depresivo recidivante.
  • En algunos afectados, los síntomas no están suficientemente marcados para poder establecer la existencia de un episodio depresivo; pero el ánimo depresivo se mantiene durante años. En este caso se habla de distimia o de trastorno distímico.

Una depresión también puede ser un síntoma de diferentes enfermedades, como Alzheimer y demencia senil, así como enfermedades cardiovasculares o enfermedades infecciosas. Por ello, durante el diagnóstico también se efectúan exámenes físicos y neurológicos para descartar dichas enfermedades como causas de la depresión.

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