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Las depresiones pueden tener un curso diferente. La forma en que se desarrollan las depresiones depende de diferentes factores. Lo decisivo para la evolución son el número de los episodios depresivos vividos hasta entonces, la duración de los mismos y la gravedad de la depresión.

Un episodio depresivo dura por lo general unos cinco meses. El tiempo entre las fases depresivas asciende a una media de entre cuatro y cinco años. Un tratamiento adecuado puede, en gran medida, mejorar o curar hasta dos tercios de las depresiones. El riesgo de que la depresión adopte un curso crónico asciende a un porcentaje situado entre el 10 y el 20%. Alrededor del 15% de los afectados encuentran que la única salida de la depresión es el suicidio.

Tanto el género de los afectados como el transcurso de la enfermedad psíquica influyen en el pronóstico de las depresiones: las mujeres tienen un riesgo mayor de desarrollar depresiones. Las personas que ya padecieron episodios depresivos o depresiones en la juventud, tienen una mayor probabilidad de vivir otro episodio depresivo. Precisamente en estos casos resulta muy importante que los afectados realicen una prevención con ayuda de terapias de mantenimiento con medicamentos y estrategias psicoterapéuticas.

El 75% de las personas con depresión padecen además otras molestias: además de las enfermedades físicas como asma y enfermedades cardiovasculares, también se observan a menudo trastornos psíquicos acompañantes como ansiedad, trastornos alimentarios y abuso de sustancias.

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